Un grupo de presión es una instalación presurizada que facilita el uso del agua doméstica. Los elementos integrales del conjunto de presión son el depósito de presión, la bomba y el presostato. El sistema se encarga de mantener la presión adecuada del fluido en las tuberías de la red hidráulica. El grupo de presión protege la bomba de agua frente a un funcionamiento excesivo y garantiza un flujo constante de agua. La instalación de un grupo de presión es necesaria si utilizamos una captación de agua propia o si, en el punto de conexión a la red de abastecimiento, la presión es demasiado baja.
¿Cómo elegir un buen grupo de presión?
- Capacidad del depósito de presión. El tamaño del depósito del grupo de presión dependerá de la demanda máxima de agua del inmueble abastecido. Si el grupo de presión debe suministrar agua doméstica a una vivienda unifamiliar, su capacidad no debería ser inferior a 100 litros. Todo depende del número de personas que vivan en ella y de la cantidad de agua que consuman. En este contexto, también son relevantes las dimensiones de la instalación hidráulica del edificio.
- Forma del depósito de presión. Los depósitos de presión de los conjuntos de presión están disponibles en distintas formas, aunque la más popular es la cilíndrica. El depósito cilíndrico puede tener una orientación vertical u horizontal. Su variante concreta debe adaptarse al espacio disponible en la estancia. Cuando el depósito se instala en un sótano, normalmente no existen grandes limitaciones. Sin embargo, pueden surgir si queremos instalarlo en un baño, por ejemplo, dentro de un mueble situado bajo los lavabos.
- Tecnología de fabricación del depósito. Los depósitos de los grupos de presión pueden ser de membrana (con diafragma) o galvanizados. Los depósitos de membrana tienen un depósito de goma para almacenar el agua. Se utilizan principalmente en espacios cerrados, ya que la membrana no debe estar expuesta a la radiación UV. Por otro lado, los depósitos galvanizados resisten las condiciones atmosféricas, por lo que pueden instalarse perfectamente en el exterior. En los últimos años, los depósitos de membrana han ganado cada vez más popularidad. A diferencia de los depósitos con diafragma, incorporan la membrana en posición perpendicular respecto al depósito, cuyo interior está recubierto con un revestimiento especial apto para el contacto con agua potable. Estos depósitos prácticamente no requieren mantenimiento, ya que el nivel de presión en su interior solo debe comprobarse una vez al año. La empresa PHU DAMBAT fue una de las primeras en introducir en el mercado polaco este tipo de depósitos, comercializados como IBO ITALY FIX, cuya fabricación incorpora diafragmas italianos. La mayor ventaja de este tipo de depósitos es su garantía excepcionalmente larga: nada menos que 5 años.
- Tipo de bomba del grupo de presión. En los conjuntos de presión se utilizan bombas de superficie (autocebantes) o bombas sumergibles. Las primeras se instalan junto al depósito o sobre él. No obstante, hay que tener en cuenta que este tipo de bomba se caracteriza por un nivel elevado de ruido emitido, por lo que no debería ubicarse en cuartos auxiliares, sino, por ejemplo, en un sótano. Las segundas se encuentran bajo la superficie del agua, pero para instalarlas es necesario disponer de un pozo profundo. La bomba sumergible debe instalarse si el nivel del agua del pozo se encuentra por debajo de los 7-8 metros. Además, las bombas de los grupos de presión pueden ser de una o varias etapas y contar con alimentación monofásica o trifásica.
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Potencia de la bomba del grupo de presión. La potencia de la bomba debe adaptarse a la demanda de agua doméstica. La regla general es que el rendimiento de la bomba debe ser superior al consumo de agua previsto. No solo es importante el valor de la demanda de agua del inmueble Qmax, sino también la altura mínima de presión de agua requerida en la salida de la estación de presión Hmin. A partir de estos valores se puede determinar la altura de elevación requerida Hp del conjunto de presión, según la cual se selecciona la potencia de la bomba. Para ello es necesario analizar la ficha de selección del producto. Al aplicar este criterio, también hay que tener en cuenta el rendimiento del pozo. Por desgracia, los compradores suelen guiarse por la idea de que cuanto más potente sea la bomba, mejor, pero a menudo esta suposición es errónea. Especialmente durante los periodos secos, los usuarios que disponen de bombas muy eficientes, con un rendimiento superior a 100 l/min, están expuestos al llamado funcionamiento en seco, que puede provocar el agarrotamiento de la bomba. Durante una sequía, el nivel del agua del pozo suele descender y, si la bomba tiene un rendimiento elevado, existe el riesgo de que se interrumpa la columna de agua. Como consecuencia, la bomba funcionará sin agua y se producirá el agarrotamiento del sistema hidráulico; en ese caso, solo queda una opción: comprar una bomba nueva.
En el caso de este tipo de bombas, conviene equiparlas con una protección adicional contra el funcionamiento en seco, que permitirá que el equipo funcione durante muchos años sin problemas.

