Las bombas de circulación son uno de los elementos más importantes de un sistema de calefacción moderno. En términos generales, su principal función es provocar el flujo del líquido en el circuito de las instalaciones de calefacción y, por consiguiente, aumentar la eficiencia del funcionamiento de dicho sistema. Sin embargo, muchas personas se preguntan si es necesario utilizar una bomba de circulación. Y, en caso afirmativo, ¿en qué situación? ¿Y a qué conviene prestar atención? Abordamos este tema en nuestro artículo.
Bomba de circulación: ¿cuándo debe utilizarse?
La bomba de circulación es una solución para muchos problemas que antes quedaban sin respuesta. Por ejemplo, en las instalaciones más antiguas, el proceso de calefacción de las estancias se basaba en la fuerza natural de flotación derivada de la diferencia de densidad entre el agua caliente y la fría. Sin embargo, este funcionamiento implicaba numerosas limitaciones relacionadas, entre otras cosas, con la estructura específica de toda la instalación. Los métodos utilizados anteriormente también implicaban:
- la necesidad de colocar la caldera a una altura inferior a la de los radiadores,
- la necesidad de elegir tuberías con diámetros relativamente grandes,
- la necesidad de distribuir correctamente las tuberías para limitar la resistencia al flujo.
La solución a los problemas mencionados y, al mismo tiempo, un método adaptado a las crecientes expectativas de los clientes, fue la utilización de bombas de circulación. ¿Por qué? Su uso permite eliminar las dificultades más frecuentes, como un calentamiento insuficiente o una distribución irregular del calor. La bomba permite obtener una excelente eficiencia, incluso cuando nuestra instalación ha sido diseñada de forma incorrecta o descuidada. El uso de una bomba de circulación de alta calidad también permite solucionar el problema de la acumulación de cal en las tuberías y, por consiguiente, la reducción de su capacidad de paso, característica de las construcciones más antiguas.
¿Uno o dos dispositivos?
En función de nuestras necesidades, podemos utilizar uno o dos dispositivos independientes que aumenten la eficiencia de nuestra instalación de calefacción. La decisión final debe depender principalmente del tamaño de todo el sistema y de su diversidad. En el caso de las viviendas unifamiliares, una bomba de circulación bien seleccionada puede ser una solución suficiente. Sin embargo, si somos propietarios de un edificio en el que hay tanto radiadores como otras fuentes de calor, como, por ejemplo, calefacción por suelo radiante, se recomienda utilizar un apoyo adicional, es decir, dos bombas.
También conviene añadir que, en instalaciones estratégicas en las que no puede producirse una interrupción del suministro de calor, se recomienda utilizar los llamados sistemas duales. Esto implica crear un sistema compuesto por una bomba principal y una bomba de reserva.
¿Cuáles son las ventajas de utilizar bombas de circulación?
El uso de bombas de circulación ofrece numerosas ventajas. Algunas de ellas son:
- alta eficiencia, lo que se traduce en un mayor ahorro y menores costes relacionados con la calefacción,
- no es necesario planificar los radiadores en disposición vertical ni mantener una distancia mínima respecto a la caldera,
- posibilidad de ampliar el sistema de calefacción de forma más flexible,
- posibilidad de utilizar válvulas termostáticas modernas,
- regulación excepcionalmente sencilla de la temperatura en todas las estancias,
- calentamiento más rápido y uniforme de los radiadores y, por consiguiente, de las estancias,
- alta eficiencia, funcionamiento silencioso y fiabilidad confirmada por las opiniones de los usuarios,
sensación de confort.

