Los filtros magnéticos para sistemas de calefacción central son elementos que aumentan considerablemente la vida útil de las instalaciones de calefacción, protegiéndolas frente a contaminantes perjudiciales, como los óxidos de hierro, que son el principal componente del óxido. Los óxidos de hierro se forman como consecuencia de la corrosión de los elementos metálicos de la instalación y posteriormente circulan por el sistema, depositándose en distintas partes. La instalación de filtros magnéticos evita que estas partículas se acumulen, lo que protege el sistema frente a la disminución del rendimiento y aumenta su durabilidad.
Principio de funcionamiento de los filtros magnéticos
Los filtros magnéticos funcionan capturando partículas de óxidos de hierro y otros contaminantes que pueden encontrarse en el fluido de calefacción. Son especialmente eficaces en instalaciones en las que el fluido calefactor es una solución de agua y glicol (con un contenido de glicol de hasta el 50%). Estos filtros también pueden utilizarse en sistemas de refrigeración y solares, donde además capturan contaminantes como la arena. En estos sistemas se emplea una doble filtración, que permite eliminar eficazmente tanto las partículas magnéticas como las no magnéticas.
El elemento clave del filtro magnético es un imán con una fuerza de 9000 Gauss, que separa la magnetita y otros contaminantes ferromagnéticos. Los contaminantes no magnéticos son capturados por un elemento filtrante adicional en forma de malla o casquillo. Esta construcción garantiza una filtración eficaz sin alterar el flujo del fluido calefactor.
Instalación de filtros magnéticos
La instalación del filtro magnético debe realizarse de acuerdo con las instrucciones del fabricante y las características específicas de la instalación de calefacción. Por lo general, los filtros magnéticos se instalan en el retorno, antes de la caldera, a una distancia mínima de 1 metro de esta, para proteger eficazmente el sistema frente a los contaminantes. La instalación debe llevarse a cabo después de apagar el sistema, vaciar el agua y preparar adecuadamente el lugar de montaje.
Durante la instalación deben colocarse las válvulas de corte y las juntas suministradas con el filtro. Es importante que la dirección del flujo del fluido calefactor coincida con las flechas situadas en el cuerpo del filtro. Una vez finalizada la instalación, hay que comprobar que todas las conexiones sean estancas; a continuación, se debe poner en marcha el sistema y purgar el filtro magnético.
¿Por qué conviene utilizar filtros magnéticos?
El uso de filtros magnéticos en instalaciones de calefacción central ofrece numerosas ventajas. Ante todo, estos filtros protegen las calderas, las bombas y los intercambiadores de calor frente a contaminantes que pueden provocar averías. De este modo, la instalación funciona de manera más eficiente, lo que se traduce en menores costes de funcionamiento y una mayor vida útil de los distintos componentes.
Gracias a la doble filtración, los filtros magnéticos eliminan eficazmente tanto los contaminantes magnéticos como los no magnéticos, como la arena. El mantenimiento periódico de los filtros, incluida su limpieza y vaciado, garantiza el funcionamiento ininterrumpido de la instalación sin riesgo de disminuciones repentinas del rendimiento.
Tipos de filtros magnéticos
En el mercado hay varios tipos de filtros magnéticos, que se diferencian por sus parámetros técnicos y su ámbito de aplicación. Los modelos más utilizados, como I-001 e I-002, pueden instalarse tanto en posición vertical como horizontal, mientras que el modelo I-003 está destinado exclusivamente al montaje vertical. La elección del filtro adecuado depende de las características de la instalación y del espacio disponible para el montaje.
Mantenimiento de los filtros magnéticos
Para que el filtro magnético pueda cumplir su función durante mucho tiempo, es necesario realizar periódicamente las tareas de mantenimiento. La cámara del filtro debe vaciarse con regularidad de los contaminantes acumulados mediante la válvula de vaciado. El mantenimiento periódico no solo garantiza el funcionamiento óptimo del sistema, sino que también prolonga la vida útil del propio filtro.

