Las bombas de diversos tipos que se utilizan en el ámbito doméstico, la agricultura y también en muchas áreas de la industria facilitan considerablemente las tareas relacionadas con el bombeo del agua, así como con su suministro a los puntos de consumo. Sin embargo, para que funcionen sin fallos, deben estar bien protegidas contra el funcionamiento en seco y la sobrecarga, que podrían dañarlas gravemente. Le explicamos cómo protegerlas frente al riesgo de avería.
¿Por qué el funcionamiento en seco y la sobrecarga pueden ser peligrosos para las bombas?
El funcionamiento en seco puede producirse tanto en bombas sumergibles de pozo como en bombas sumergibles. Las causas de esta situación pueden ser varias: desde instalar la bomba demasiado cerca del nivel del agua, pasando por el descenso de dicho nivel, hasta elegir una capacidad del dispositivo demasiado elevada en relación con los parámetros del pozo. Es muy peligroso porque, por lo general, es difícil darse cuenta de que se ha producido y puede ser demasiado tarde para reaccionar. Una bomba que funciona en seco no puede refrigerar el motor, lo que puede provocar el agarrotamiento de los componentes hidráulicos e incluso daños graves en la unidad de control.
Otro fenómeno igualmente peligroso es la sobrecarga, que puede producir consecuencias similares. Su causa más frecuente es instalar la bomba demasiado cerca del fondo. Esto puede provocar la aspiración de arena y lodo, lo que a su vez conduce a un desgaste más rápido de las piezas de bombeo y, en consecuencia, a un peligroso sobrecalentamiento del motor. Puesto que ambos fenómenos son peligrosos para la bomba, conviene saber cómo prevenirlos.
Las mejores formas de proteger la bomba
Existen varias formas de proteger la bomba contra el funcionamiento en seco y la sobrecarga. Entre ellas se encuentran:
- instalación correcta de la bomba - la bomba debe instalarse a una profundidad tal que el nivel dinámico más bajo del agua (el nivel del agua establecido durante un bombeo ininterrumpido con salida libre) se encuentre como mínimo 2 m por encima de la conexión de impulsión de la bomba. Si la capacidad del pozo impide realizar una instalación de este tipo (el pozo tiene una capacidad demasiado baja en relación con la capacidad de la bomba), se puede instalar en la tubería de impulsión una válvula que limite constantemente el caudal o instalar una protección contra el funcionamiento en seco que supervise el nivel del agua y, en caso de peligro de funcionamiento en seco, corte el suministro eléctrico al grupo de bombeo,
- instalación de presostatos - es una solución bastante sencilla cuya función es controlar el funcionamiento de la bomba y apagarla cuando desciende la presión,
- instalación de sensores de nivel de agua - este tipo de sensores se coloca en el pozo y su función es supervisar el nivel del agua. Cuando este desciende hasta un nivel determinado, apagan la bomba y vuelven a encenderla cuando el agua recupera la profundidad adecuada,
- uso de dispositivos de control modernos - una solución integral consiste en utilizar controladores modernos para bombas. Estos protegen y controlan el funcionamiento de las bombas de pozo, sumergibles y de superficie. Las protegen contra el funcionamiento en seco, las caídas de tensión y la sobrecarga,
- uso de un variador de frecuencia - es un dispositivo que controla de forma integral el funcionamiento de las bombas. Entre sus mayores ventajas se encuentra también el hecho de que garantiza una presión constante independientemente del consumo de agua. Además, la eliminación de los picos de presión prolonga la vida útil de la bomba y de la instalación al evitar el llamado golpe de ariete. Una bomba equipada con un variador de frecuencia queda perfectamente protegida contra la sobrecarga, la tensión baja y alta, la pérdida y la asimetría de fase, así como contra el funcionamiento en seco.
En resumen, existen muchas formas de proteger las bombas de pozo y sumergibles contra el funcionamiento en seco y la sobrecarga. Por tanto, sin duda conviene elegir al menos una de ellas para tener la seguridad de que las bombas funcionarán sin fallos durante muchos años.

