Bombear agua de captaciones propias requiere el uso de equipos especializados. Tanto si se trata de una vivienda habitual como de una casa de verano, las bombas de agua y los grupos de presión son una excelente opción. Aunque su uso durante los meses cálidos no supone ningún problema, en invierno deben protegerse contra la congelación. Descubre cómo proteger correctamente un grupo de presión durante el invierno.
Los grupos de presión, también llamados depósitos de presión, son dispositivos cuya función es mantener una presión constante en la instalación de suministro de agua. Resultan especialmente útiles para extraer agua de una captación propia, así como cuando una presión demasiado baja en el punto de conexión a la red de abastecimiento impide que el agua llegue a todos los puntos. Para disfrutar de un funcionamiento fiable durante muchos años, es necesario protegerlos durante el invierno. El método de protección depende de si los grupos de presión se utilizan durante todo el año o si solo funcionan durante la temporada en casas de verano.
Si el grupo de presión va a funcionar durante todo el año, conviene pensar en los meses más fríos ya durante la fase de instalación. Colocarlo en el interior del edificio, por ejemplo, en un sótano donde la temperatura no baje de cero, resolverá el problema de tener que protegerlo durante el invierno. Los dispositivos modernos de este tipo son tan silenciosos que su funcionamiento no resultará molesto para el usuario.
La situación es diferente si el grupo de presión no se va a utilizar en absoluto durante el invierno. En ese caso, es necesario protegerlo adecuadamente, ya que el agua que quede en su interior aumentará de volumen al congelarse, lo que puede provocar que el dispositivo se reviente. Existen varios consejos para proteger un grupo de presión durante el invierno. Algunos recomiendan desmontarlo por completo y almacenarlo en un lugar seco y cálido. Para ello, hay que desconectar la bomba de la alimentación eléctrica, vaciar el agua de todo el sistema, desenroscar la manguera que conecta la bomba con el grupo de presión y, a continuación, vaciar el agua del depósito de presión. No hay que preocuparse por si quedan restos de agua, ya que se evaporarán por sí solos. Otra opción consiste en vaciar el agua de la instalación y aislar térmicamente el propio dispositivo. Una caja de poliestireno equipada con cualquier dispositivo calefactor que se active por debajo de una temperatura determinada permitirá proteger eficazmente el grupo de presión y resultará más cómoda que desmontarlo por completo y trasladarlo a un lugar cálido.
Una protección adecuada del grupo de presión durante el invierno protegerá el dispositivo y hará que funcione sin averías durante muchos años.

