Para que el uso del agua que sale del grifo sea totalmente cómodo, debe tener la presión adecuada. Por desgracia, a veces ocurre que, debido a diversos factores, su valor es considerablemente demasiado bajo. Lee nuestra guía y descubrirás cómo aumentar la presión del agua en la instalación de abastecimiento de agua de tu hogar.
Causas de una presión demasiado baja
La presión en la instalación de abastecimiento de agua está regulada por la normativa y se encuentra entre 0,5 y 6 bares. Sin embargo, se considera que el valor óptimo y suficiente es de 4 bares, por lo que las válvulas de las instalaciones domésticas suelen estar ajustadas de esa manera. No obstante, a veces la presión desciende bruscamente, lo que dificulta el uso del agua. Puede haber varias causas para esta situación.
En primer lugar, hay que comprobar que no haya fugas en la instalación. También conviene revisar la posición de las válvulas, especialmente en los edificios de nueva construcción. En los edificios antiguos, la causa de una presión demasiado baja pueden ser las tuberías obstruidas por una gran acumulación de cal. A veces, esta situación también puede depender de la red de abastecimiento, por lo que sin duda conviene comunicarlo. Si se descartan todas las causas mencionadas, queda la opción de solucionar el problema por cuenta propia, lo que es posible gracias a la compra de los dispositivos adecuados.
Grupos de presión
El dispositivo que permite mantener correctamente la presión en la instalación es el grupo de presión. Como normalmente funciona junto con una bomba, se habla de grupos de presión. Por lo general, se trata de una instalación pequeña que permite transportar agua desde un pozo cuando no hay conexión a la red de abastecimiento, así como mantener una presión constante en las tuberías. La función de la bomba es aumentar la presión del agua almacenada en el depósito de presión. Estos dispositivos se utilizan principalmente en viviendas particulares, aunque también pueden instalarse en instalaciones urbanas. El grupo de presión es imprescindible cuando obtenemos agua de nuestro propio pozo o cuando una presión demasiado baja en el punto de conexión a la red de abastecimiento impide que el agua llegue a todos los puntos.
Para que el grupo de presión y la bomba cumplan correctamente su función, conviene elegirlos según las necesidades concretas, ya que los distintos modelos pueden diferir considerablemente entre sí. En el mercado hay tanto grupos compactos, que pueden colocarse en un armario de cocina, como modelos mucho más grandes que requieren su instalación en una habitación independiente. Para elegir el grupo de presión adecuado, primero hay que determinar el consumo de agua. Cuanto mayor sea el consumo de agua, más grande debe ser el depósito y más potente la bomba.
Una presión adecuada del agua aporta una gran comodidad a los usuarios y también seguridad para la instalación. Por este motivo, hay que controlar su estado y, si se detecta alguna anomalía, intentar encontrar la causa del problema. En ocasiones, la única solución eficaz resulta ser la compra de un grupo de presión.

