El invierno en nuestro clima requiere preparativos previos relacionados con la protección de numerosos equipos frente a la acción de las heladas. Esto es especialmente importante en el caso de las bombas que están en contacto con el agua, ya que, si esta se congela, el dispositivo podría sufrir daños graves. En nuestra publicación descubrirás cómo proteger una bomba sumergible durante el invierno.
¿Son peligrosas las heladas para una bomba sumergible?
Una bomba sumergible es un dispositivo que sirve para extraer agua de pozos cuya profundidad supera los 8 metros, así como de depósitos de agua. Su característica más importante es la capacidad de generar una gran presión, lo que garantiza un caudal adecuado en todos los puntos de consumo de agua. Por lo general, se caracteriza por su diseño compacto: tiene forma de cilindro alargado en cuyo interior se encuentran el motor y el sistema hidráulico. Gracias a su versatilidad, se utiliza tanto en viviendas unifamiliares como en distintos tipos de instalaciones industriales y explotaciones agrícolas.
Para que una bomba sumergible pueda cumplir correctamente sus funciones, debe estar sumergida a una profundidad superior a 8 metros. Por lo tanto, parece que no corre peligro de congelarse, ya que las heladas no alcanzan tanta profundidad. Sin embargo, hay que recordar que la bomba no es un dispositivo independiente y que la extracción de agua es posible gracias a su funcionamiento conjunto con un sistema hidroneumático. Las heladas pueden resultar peligrosas para este sistema, por lo que es necesario preparar adecuadamente la instalación para el invierno.
¿Por qué conviene proteger correctamente el sistema hidroneumático?
Para que la instalación sobreviva con seguridad a la temporada invernal, hay que vaciar el agua del sistema hidroneumático de la bomba sumergible. El agua que quede en el sistema hidroneumático aumentará de volumen por efecto de las heladas, lo que puede provocar que el dispositivo reviente. Para asegurarse de que estará protegido, se puede desmontar y guardar en un lugar seco y cálido. Para ello, hay que desconectar la bomba de la alimentación eléctrica, desenroscar la manguera que conecta la bomba con el sistema hidroneumático y, a continuación, vaciar el agua del depósito hidroneumático. No hay que preocuparse por los restos de agua que puedan quedar en su interior, ya que se evaporarán por sí solos. Otra opción es vaciar el agua de la instalación y aislar térmicamente el propio dispositivo.
Aunque preparar la bomba y el sistema hidroneumático para el invierno puede resultar algo engorroso, sin duda merece la pena hacerlo, ya que permitirá evitar averías y daños graves en los equipos.

